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AURELIO: LA FE MUEVE MONTAÑAS.

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Aurelio es francés, vive en el Algarve.Cuando le pregunto sus razones para hacer el Camimo, me muestra un pin en la solapa, es un pequeño crucifijo: - Vengo buscando más fe. Quiero desagraviar por mi vida pasada. Necesito redimirme, encontrarme con Jesús. - ¿Perteneces a un grupo parroquial, a algún movimiento? - No. No soy católico. Tampoco estoy bautizado. Sigo una catequesis para adultos y me bautizaré pronto. Ni siquiera mi familia es católica. Son ateos. - Entonces a ti , ¿ de dónde te viene esa fe que tienes? - Es un don de Dios. No sé de dónde viene. Dios tiene sus caminos. Aurelio es la viva imagen de que la fe sólo mueve montañas; pero el amor las zarandea , las da la vuelta, las hace girar como una peonza. Este hombre contagia.

JESSICA: DESDE NUEVA YORK , AGRADECIDA.

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Jessica es de Nueva York. Tuvo una enfermedad hace tres años. Ha venido a agradecer su  curación.  ¡ Cuanta gente hace el Camino por agradecer! Pienso en el dolor que hay en el mundo, y las personas que viven teniendo una oportunidad de poder hacer nacer una sonrisa, una risa dando gracias. La vida así es un rincón del paraíso donde  vale la pena  hacer un camino y conseguir olvidar a los demás y a nosotros mismos las desdichas.

ALEXANDER: COREANO DE CORAZÓN.

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Alexander es de Corea del Sur. Inició el Camino en Lisboa. Su historia es maravillosa. La cuenta en un perfecto español. - Yo estaba muy lejos de Jesús. Muchísimo. Un día - hace pocos años- tuve una experiencia muy cercana de Él y su presencia. Comencé a llorar y llorar, y llorar. No podía parar.  - ¿Pero tú eres católico? - No. Yo no soy nada. Creo que Jesús es nuestro Salvador. Y después de esas lágrimas sobrevino una  alegría desbordante, muy profunda. Y decidí venir aquí a dar gracias. Dejé el trabajo definitivamente, y ahora me estoy planteando otro tipo de vida. Alexander lo cuenta de una manera que dan ganas de apuntarse a ese plan, el que sea.  Hay un cierta alegría  en la locura, que solo el loco conoce.

SARA Y VIM. DE BELGICA.

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Son Belgas, Ella es maestra de niños en una escuela infantil. Él es ingeniero. Tienen cuatro hijos.  Vienen a hacer turismo,  a andar- les encanta- y buscan paz, silencio, y disfrutar de lo que el Camino les depara. Están de vuelta de muchas cosas. El día que descubres el tiempo que se pierde buscando lo que tiene que encontrarte, aprendes a disfrutar lo que va llegando a tu vida. Todos somos para alguien ese tesoro que  está marcado con una equis en el mapa.

SACRA. UNAS VACACIONES.

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Sacra viene de Roquetas con su pareja. Comenzaron en Oporto.  - Son nuestras vacaciones. Es nuestro segundo Camino. El año pasado hicimos el francés, y este año nos decidimos por el portugués. Para nosotros es adictivo. Descansamos, vemos paisajes maravillosos, visitamos ciudades y  aldeas. El que puede comprender un paisaje  sabe quién es y  qué es el mundo. La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad del hombre que la mira.

ISAÍAS: PERDIENDO DE VISTA LA ORILLA.

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 Isaías viene de  México. Camino de Santiago.  - El primero lo hice hace dos años, desde Santander. La razón fue que me enojé muchísimo con Dios. No entendí un problema de salud que tuve y que contrariaba todos mis planes.  Pero fue andando donde poco a poco entendí que Dios tiene sus planes. Este año viene para aclarar sus ideas. Le gusta mucho su profesión, pero es más da aula y de estar con sus alumnos. - Cada vez es más burocrático todo  y me estoy planteando como resolver esta situación. Etoy muy amargado. Isaías está casado, sin hijos. Por allí se empieza a plantearse los cambios: n o puedes descubrir nuevas tierras hasta que tengas el valor de perder de vista la orilla.

LILIANA Y DAVID: UNA BELLA HISTORIA.

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Liliana y David viene de Ponte de Limia -por cierto, si alguien no ha estado allí vale la pena acercarse.. Liliana ha entrado en la Iglesia de Caldas para sellar la Compostela. - ¿Por qué has hecho el Camino?  Se le humedecen los ojos, emocionada. - Mi padre siempre quiso hacer el Camino y falleció hace unos meses. Vengo por él.  Se le quiebra la voz.   Fuera un joven está en la puerta guardando las bicicletas. - ¿Va contigo el que espera fuera? - Sí, me acompaña.  - ¿Es tu amigo? - No, es mi novio. - ¡ Entonces viene por amor! - Sí. Creo... Salgo fuera y le pregunto a David la razón de su viaje. - Le acompaño. Ella viene porque era un deseo de su padre, que murió. - Pero me ha dicho que sois novios...¿vienes por acompañarla, o vienes por amor. - ¡ Por amor! Enamorarse no depende de ti, pero seguir enamorado cada día de la misma persona, sí. Liliana y David lo están, y mucho.